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Síndrome de Burnout: ¿cómo prevenir el desgaste laboral?

Descubre qué es el síndrome de burnout y cómo detectarlo

Publicado el 27 febrero, 2024 - Modificado el 12 julio, 2024

Prevenir el agotamiento físico y mental en las personas empleadas es clave para velar por su bienestar, promover la motivación laboral y potenciar la productividad. Conoce las claves para detectar y evitar el síndrome de burnout o de la persona trabajadora quemada.

El estrés y las exigencias laborales, con su ritmo vertiginoso y sus demandas constantes, han dado lugar a un fenómeno cada vez más común: el síndrome de burnout. Este agotamiento extremo, tanto físico como emocional, puede afectar a cualquier persona a lo largo de su carrera profesional y tiene un punto que lo diferencia del estrés u otros desórdenes emocionales: solo se da en el ambiente laboral, no en otros ámbitos de la vida.   

 A menudo, las personas que lo experimentan se encuentran atrapadas en un ciclo agotador de estrés crónico, sintiéndose abrumadas por las responsabilidades y las expectativas que enfrentan día a día. Lo que comienza como fatiga común puede convertirse en un problema grave que afecta la salud mental y el bienestar general.  

 Detectar el síndrome de burnout no siempre es sencillo, ya que puede manifestarse de manera gradual y es posible que sus síntomas se confundan con simples episodios de cansancio o negligencia. Sin embargo, es crucial prestar atención a las señales tempranas, como la desmotivación, la bajada del rendimiento o posibles cambios de carácter en la persona.  

 Afortunadamente, tomar medidas preventivas para evitar el síndrome de burnout es posible y esencial para asegurar el equilibrio e impedir afectaciones en el ambiente laboral y los resultados empresariales. En este post, te explicaremos en profundidad cómo detectar el síndrome de burnout y qué pautas se pueden aplicar para prevenirlo.  

¿Qué es el síndrome de burnout?  

El síndrome de burnout es un estado de agotamiento físico, mental y emocional causado por el estrés crónico relacionado con el trabajo. A diferencia del estrés, el síndrome del “trabajador quemado” no tiene nada que ver con la vida personal de la persona empleada, ya que sus causas son exclusivamente laborales. Se caracteriza por un cansancio extremo, tanto físico como emocional, así como sentimientos de despersonalización, que acaban por derivar en una peligrosa ineficacia en el trabajo.  

Este síndrome no es simplemente una sensación pasajera de fatiga después de una semana dura en el trabajo, sino que se trata de un estado crónico que puede tener un impacto significativo en la salud física, mental y emocional de las personas afectadas, así como en el ambiente laboral que las rodea y, finalmente, en los resultados de todo el equipo.  

¿Qué causa el desgaste laboral?   

No hay una causa que describa el inicio de un posible síndrome de agotamiento laboral, Los desencadenantes pueden ser tan variados como las personas que sufren burnout. Sin embargo, existen ciertas circunstancias que, combinadas entre sí y extendidas a lo largo del tiempo, son susceptibles de provocar el desgaste emocional de la plantilla y terminar derivando en un síndrome de burnout más preocupante.   

  • Exceso de trabajo: la sobrecarga constante de tareas y responsabilidades laborales puede derivar en una sensación abrumadora de agotamiento físico y emocional. Además, la carga de trabajo excesiva se relaciona con otros síntomas del burnout, como la falta de límites claros entre la vida laboral y personal, el estrés crónico y el agotamiento.  
  • Trabajo insuficiente: no solo el trabajo excesivo puede quemar a la persona empleada, sino que la falta de desafíos significativos o tareas interesantes puede generar un sentimiento de aburrimiento y falta de realización profesional, que derive en una pérdida crónica de motivación y entusiasmo.  
  • Retribución inadecuada: cuando las personas empleadas sienten que su compensación económica no se corresponde adecuadamente con su esfuerzo y contribución, pueden albergar sentimientos de infravaloración y descontento, que contribuyen al desarrollo del burnout.  
  • Sentirse infravalorado: lo hemos apuntado anteriormente. La percepción de no ser valorado o apreciado en el trabajo acabará por minar la autoestima de la persona y generarle resentimiento hacia la organización. Esto resulta en una disminución del compromiso y la motivación, exacerbando el estrés y la fatiga emocional asociados con el síndrome de burnout.  
  • Expectativas profesionales poco claras: la falta de claridad en cuanto al rol que la persona ocupa, sus responsabilidades y a qué puede aspirar dentro de la empresa incrementan la confusión y ansiedad en la plantilla. Establecer organigramas claros y planes de carrera contribuye a paliar esta causa del trabajador quemado.  
  • Mal ambiente laboral: un entorno laboral tóxico, caracterizado por conflictos interpersonales, falta de apoyo y colaboración insuficiente, tanto vertical como horizontal, puede aumentar significativamente el estrés y la insatisfacción en el trabajo. Asimismo, es posible que este ambiente negativo desgaste la energía emocional del personal empleado y contribuya al desarrollo del síndrome de burnout.  
  • Comunicación insuficiente: la falta de comunicación clara y abierta entre la plantilla y la dirección tiende a generar confusiones, malentendidos y falta de confianza en la gestión empresarial.   
  • Desequilibrio entre la vida personal y profesional: jornadas maratonianas, mala organización y nula conciliación laboral acabarán por “quemar” a la persona, debido a la sensación de falta de control sobre su propia vida.  

¿Cómo identificar el síndrome burnout en el entorno laboral?  

El síndrome de burnout se manifiesta a través de una serie de síntomas que afectan tanto al bienestar físico como mental de las personas empleadas y que, de no poner solución, pueden extenderse como la pólvora en la plantilla, generando importantes problemas a la empresa, especialmente en lo que se refiere a rendimiento y productividad. Es necesario estar atento a las señales e implementar políticas de cuidado al personal para impedir que el burnout se convierta en un serio problema.  

Agotamiento físico y mental  

Va mucho más allá del cansancio normal después de un periodo de mucho trabajo o el estrés por una entrega importante y se cristaliza a través de una sensación constante de fatiga tanto física como mental, incluso después de períodos de descanso. Las personas que sufren agotamiento seguramente experimentarán una falta de energía y motivación para realizar sus tareas laborales, incluso las más sencillas.   

 Si observas signos de agotamiento en tu plantilla, puedes valorar la implementación de medidas para reducir la carga de trabajo, el establecimiento de políticas de descanso adecuadas y la promoción del equilibrio entre la vida laboral y personal. Por ejemplo, ofreciendo días de descanso remunerados adicionales o fomentando la flexibilidad laboral y el teletrabajo.  

Despersonalización  

La detectarás por una actitud distante y desapegada de la persona tanto hacia su trabajo como con el resto de su equipo. Las personas que sufren burnout tienden a perder el interés en interactuar con los demás y a mostrar una actitud cínica o negativa hacia su entorno laboral.   

 Una posible solución sería promover una cultura organizacional positiva y fomentar relaciones interpersonales saludables en el lugar de trabajo. Esto se consigue mediante la implementación de programas de desarrollo personal y profesional, así como actividades de team building y reconocimiento del trabajo bien hecho.  

Desmotivación y bajada de la productividad 

La desmotivación se manifiesta en una disminución en la calidad y cantidad del trabajo realizado, así como en una falta de interés continuada en el cumplimiento de las responsabilidades laborales.  

Un entorno laboral estimulante y gratificante puede contribuir a acabar con la desmotivación, incluyendo la asignación de tareas desafiantes y significativas, el reconocimiento del desempeño excepcional y la creación de oportunidades de desarrollo profesional. Proporciona a tu plantilla una retroalimentación constructiva de su trabajo y apoyo emocional para favorecer la motivación y mejorar su productividad.  

Cómo prevenir el síndrome de trabajador quemado

Problemas de concentración  

Los problemas de concentración se manifiestan como una dificultad para mantener la atención en las tareas laborales y procesar la información de manera eficiente. Para abordar este síntoma, las empresas pueden implementar estrategias que mejoren el ambiente de trabajo, como reducir el ruido y las distracciones, así como proporcionar espacios designados para facilitar la focalización. Además, la formación en técnicas de gestión del tiempo y la atención puede ayudar a la plantilla a mejorar sus habilidades de concentración y rendimiento en el trabajo.  

Problemas de salud física   

Si se agrava, el síndrome de burnout también puede tener consecuencias físicas, como dolores musculares, fatiga crónica y trastornos del sueño. La promoción de la salud física y el bienestar de las personas empleadas es siempre importante, pero se convierte en crucial si hay casos de agotamiento laboral extremo en la plantilla.  

Considera la posibilidad de ofrecer programas de bienestar que incluyan actividades físicas, acceso a servicios de salud y asesoramiento nutricional. Además, fomentar una cultura que valore el equilibrio entre la vida profesional y personal puede ayudar a reducir el estrés y prevenir problemas de salud relacionados con el trabajo.  

¿Cómo prevenir el síndrome de burnout?   

Prevenir el agotamiento laboral es mucho más sencillo que lidiar con él una vez que ha hecho su aparición y, además, es fundamental para promover un ambiente de trabajo saludable y productivo.  

Establecer una cultura organizacional que valore tanto el equilibrio entre el trabajo y la vida personal, como el bienestar integral de las personas empleadas, es más que una necesidad para prevenir el síndrome de burnout: es una inversión a largo plazo del éxito de la empresa.   

Mejora la comunicación  

Tanto a nivel individual, con la persona concreta, como organizacional, con el resto del equipo. Crea espacios donde las personas empleadas se sientan escuchadas y comprendidas y trata de promover una comunicación abierta y transparente entre los equipos y la dirección, estableciendo canales de retroalimentación que permitan a la plantilla compartir sus experiencias y recibir apoyo.  

Identifica las causas 

Para evitar la aparición del síndrome de burnout, evalúa de forma exhaustiva los factores que contribuyen al problema. Esto implica identificar las presiones laborales específicas, como plazos ajustados o falta de recursos, así como examinar el clima organizacional y la cultura laboral. Una vez identificadas las causas, diseña un protocolo con medidas concretas para abordarlas.   

 Por ejemplo, si descubres que la falta de claridad en los roles y responsabilidades contribuye al burnout, podrías implementar un proceso de revisión de funciones y tareas para garantizar que todas las personas empleadas tengan una comprensión clara de lo que se espera de ellas. 

Establece un plan de seguimiento 

Si ya has detectado el síndrome de burnout entre tu personal, establece un plan de seguimiento para monitorizar el progreso de la persona afectada y asegurarte de que recibe el apoyo necesario para recuperarse completamente, mediante reuniones regulares de seguimiento y el ajuste de las medidas de apoyo según sea necesario.  

Empatiza con el burnout  

Es crucial empatizar con la persona que sufre de burnout, ofreciéndole el apoyo necesario y demostrando comprensión hacia su situación. Si cuentas con recursos suficientes, existen dos medidas que podrías tomar:  

  • Asignar a una persona mentora o consejera que pueda ofrecer orientación y apoyo emocional.  
  • Adaptar las responsabilidades laborales de la persona afectada para reducir su carga de trabajo y permitirle recuperarse adecuadamente.  

No obstante, en muchas ocasiones puede ser suficiente con ofrecer algunos días de descanso remunerados y flexibilizar el horario de trabajo para que pueda gestionar mejor su salud mental y física.  

También es muy recomendable ofrecer recursos adicionales al resto de la plantilla, como asesoramiento o formación en manejo del estrés. Así, el equipo cuenta con las herramientas necesarias para prevenir la recurrencia del burnout.   

Al priorizar el bienestar de las personas empleadas, no solo se fomenta un ambiente laboral más saludable y productivo, sino que también se promueve la fidelización del talento y su satisfacción. Esto puede traducirse en una mayor moral, un aumento en la motivación y una mejora en el compromiso con los objetivos organizacionales.   

Además, una cultura que valore el equilibrio entre la vida laboral y personal puede contribuir a la atracción de nuevos talentos y fortalecer la reputación de la empresa como empleadora deseable en el mercado. En última instancia, al invertir en el bienestar de tu plantilla, estás sentando las bases para un crecimiento sostenible y una mayor prosperidad tanto para las personas empleadas como de la organización en su conjunto.  

Recordemos que una adecuada gestión del talento humano dentro de la compañía aporta muchas ventajas a la empresa. Administrar adecuadamente el desempeño de la plantilla permite tener una visión clara de las competencias que hacen falta para alcanzar los objetivos de la compañía y, además, favorece una mayor disposición y disponibilidad de las personas empleadas

¿Por qué es importante detectar el síndrome de burnout para la empresa?   

El síndrome de burnout no solo afecta a la persona que lo sufre de forma individual, sino que puede tener consecuencias significativas para el resto de su equipo y terminar afectando a la empresa en general. Si el síndrome del trabajador quemado se extiende o resulta especialmente grave, la compañía puede llegar a sufrir desagradables consecuencias: 

  • Absentismo laboral: las personas afectadas por burnout son más propensas a faltar al trabajo, lo que repercute en la productividad empresarial y la continuidad de las operaciones.  
  • Generalización de errores: el agotamiento lleva a una disminución en la calidad del trabajo y un aumento en los errores y fallos que muy probablemente acabe por perjudicar a la producción.  
  • Rotación de personal: el burnout puede contribuir a una alta rotación de personal, perjudicando la fidelización del talento y aumentando exponencialmente los costes de reclutamiento y formación del nuevo personal.  
  • Servicio al cliente: las personas desmotivadas y con bajo compromiso pueden afectar negativamente a la calidad del servicio al cliente y, en consecuencia, la satisfacción del mismo. Esto puede tener un impacto significativo en la rentabilidad, la reputación y la competitividad de la empresa a largo plazo.  

 Como ves, saber detectar e, idealmente, prevenir el síndrome de burnout en tu plantilla es imprescindible para garantizar su salud física, mental y emocional en el trabajo. A partir de ahí, la fidelización del talento, su satisfacción y motivación, así como su productividad, vendrán rodados.  

Por todo ello, para cuidar de las personas que dan valor a las organizaciones, es recomendable asesorarse con expertos en gestión del talento. En Grupo Castilla, nuestros profesionales del área de Conocimiento, Talent Services, pueden acompañarte para nutrir el ciclo de vida de tus personas empleadas, velando por su bienestar desde una perspectiva integral. ¿Te ayudamos a conseguirlo?  


Un artículo de:
Nuria Martínez
Responsable Unidad de Talento en Grupo Castilla

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